
En el noroeste del país de México en el estado de Sinaloa se da el cultivo del tomate las manos que lo trabajan son de niños menores de edad. Una pequeña comparte un poco de lo hace a diario, es levantada muy temprano y recogida por un camión que la lleva a la hacienda donde empiezan su labor, ella y los demás infantes son expuestos a varios riesgos para su salud (los fumigadores que utilizan), se encuentran bajo los rayos directos del sol, mosquitos y en toda su jornada de trabajo solo pueden almorzar y la siguiente comida que hacen es al llegar a su casa por la noche.
Los encargados de la hacienda no muestran una preocupación por inspectores ya que a esas partes no llegan y si llegan a ir les avisan antes para que los niños sean sacados de inmediato.
Por cada kilo de tomate que recolectan se les paga un peso con cuarenta centavos, pero los niños no son los que cobran su sueldo a la semana si no los padres ya que ellos son los que están anotados y ellos firman de que recibieron el dinero. Un niño recolecta mas kilos de tomate al día que un adulto por eso contratan más a los infantes, estas ganancias que los niños obtienen semanalmente son de gran ayuda para los padres y más si son varios los hijos que trabajan.
Complicidad Oficial
En la carretera de Culiacán se encuentra una empresa en la cual niños de 8 a 14 años trabajan empacando baby bok choy que son vegetales parecidos a un repollito pero con sabor a brócoli.
Un pequeño en su jornada diaria empaca aproximadamente 8 cajas de 25 kilos cada una y cada caja es pagada a 11 pesos.
Los encargados de las empresas y las autoridades creen que esto es una tradición de los indígenas, que prefieren llevar a sus hijos a trabajar y así los cuidan y les ayudan.
En el año 2007 un niño jornalero de ocho años fue atropellado y asesinado por un tractor, el tractorista fue detenido por los jornaleros pero poco tiempo después liberado, este caso se cerró al tener una conclusión de que fue atropellado en vía publica, estos accidentes pasan muy seguido pero se hace caso omiso de esto, al parecer las autoridades están de acuerdo con que los niños menores trabajen por cuestiones de “cultura”.
Pocos son los pequeños que no trabajan y acuden a la escuela y cuando lo hacen reciben becas mensuales para su ayuda y la de su familia, los otros pequeños que trabajan y acuden a la escuela no reciben beca ni ayudas y lo hacen de las seis a las nueve de la noche.
Los trabajadores invisibles
Lo peor que pude pasar en un campo de tomate es que sea inspeccionado y que parezcan huellas del trabajo infantil ya que afecta el número de exportación del producto. La empresa de Lucky Start acusa a los mexicanos por tener una competencia desleal ya que el 40% que trabaja son mejores de edad y mujeres a las cuales no les respetan sus derechos fundamentales.
Los trabajadores de Lucky Start que son llevados a los Estados Unidos, Oaxaca y Veracruz reconocen que no son tan deplorables los campamentos como los del Noroeste.
En el 2008 empezó a bajar el salario, por lo que ya pagaban 85 pesos, con descuentos de un peso de IMSS y si acudían por una consulta perdían la paga.
Otras empresas ofrecen sus instalaciones a instructores del CONAFE que son pagados con recursos federales y estatales.
Los jornaleros están inconformes porque no todos los niños reciben becas y por la discriminación de los instructores hacia los niños que nos hablan español y porque no son válidos los certificados de las escuelas bilingües a las que asisten.
Los pocos niños que son beneficiados de los programas sociales no les gusta el esquema de los campos agrícolas porque reciben maltrato por parte de la maestra y de los camperos.
Sin embargo los niños solo buscan la forma de divertirse y olvidarse de las agresiones a los que son sometidos.